• Alejandra Bonnet Toro

Netflix y su poder para proteger nuestro derecho al aborto.

Esto está espectacular. Netflix ha propuesto retirar sus operaciones del estado de Georgia si la ley propuesta por el gobernador Brian Kemp (que restringe el acceso al aborto sin excepciones por violación o incesto) es aprobada. Leyes similares ya han pasado en otros estados de EEUU (Alabama y Kentucky), pero Georgia ha llamado la atención de la industria del entretenimiento por que el estado se ha convertido en un hub de producción en lo últimos años. Gracias a las facilidades tributarias que ofrece el estado, se han creado más de 92mil trabajos y el impacto económico ha sido de más de 9 mil millones de dólares. #EconomíaNaranja #DuqueEsUnMarrano




Y no es sólo Netflix. Disney, NBCUniversal y Warner Media están uniéndose al boycott. ¿Su razón? Un conflicto de Recursos Humanos. “Tenemos muchas mujeres trabajando en producciones en Georgia, cuyos derechos, junto con otros millones, se verán severamente restringidos por esta ley" (Ted Sarandos, Chief Content Officer, Netflix).




No hay que subestimar el poder de este boycott.


Sí, las razones son algo menos que ideales, pero este puede ser el empujón que necesitamos para detener estas medidas de restricción, porque les da donde les duele: la plata. En nuestro mundo neoliberal, ni la ONU ni el Consejo de Europa tienen este poder. ¿Pero las grandes productoras de Hollywood? Esas sí que tienen poder de negociación.


Hay muchos países en el mundo posicionándose para atraer la inversión de productoras como Netflix. Colombia es uno de ellos. Después de esta noticia, seguro que al menos se lo pensarán dos veces antes de pasar una restricción de este estilo.


Como diría mi super heroína de la vida real, Ruth Bader Ginsburg: